
En tres semanas tendremos a los holandeses Textures en nuestro país, con ni más ni menos que 5 fechas repartidas por la península al módico precio de 8 € por concierto. Yo no podré ir a verlos, con lo cual lo suyo sería que los demás se jodan y tampoco los vean. Pero como soy un buen tipo, voy a tratar de convenceros de que no debéis perderos a estas gentes, hablando de un disco que me fascinó a primera escucha y sigue haciéndolo hoy en día, ya tres años después de su salida.
Drawing Circles, segundo álbum de Textures, es, en pocas palabras, una clase magistral de cómo hacer metal moderno y vanguardista. Ellos afirman literalmente que les gusta hacer "música que haga sangrar nuestros oídos". Y sí, poseen el suficiente nivel de agresividad y locura sónica como para conseguirlo, pero también saben cómo curar nuestros dañados tímpanos con algunos pasajes de una belleza sencillamente sobrecogedora. Siempre me ha gustado definirlos como "un improbable Meshuggah meets Anathema" y realmente creo que consiguen aunar buena parte de las cualidades de enfoques musicales tan dispares sin sonar dispersos ni incoherentes.
Drawing Circles, segundo álbum de Textures, es, en pocas palabras, una clase magistral de cómo hacer metal moderno y vanguardista. Ellos afirman literalmente que les gusta hacer "música que haga sangrar nuestros oídos". Y sí, poseen el suficiente nivel de agresividad y locura sónica como para conseguirlo, pero también saben cómo curar nuestros dañados tímpanos con algunos pasajes de una belleza sencillamente sobrecogedora. Siempre me ha gustado definirlos como "un improbable Meshuggah meets Anathema" y realmente creo que consiguen aunar buena parte de las cualidades de enfoques musicales tan dispares sin sonar dispersos ni incoherentes.

El mérito de Drawing Circles reside precisamente en eso: se trata de un álbum de contrastes, pero homogéneo. Complejo y a la vez asequible. Hiriente y suave al mismo tiempo. Son muchos los adjetivos que pueden utilizarse, pero por encima de todo es un trabajo de una calidad asombrosa. Eric Kalsbeek, el pirado que vocifera en la imagen bajo estas líneas, es todo un maestro a la hora de alternar registros hardcoretas con voces limpias y logradísimas armonías vocales. El segundo tema, Regenesis, constituye una estupenda muestra de ello.

Quienes disfruten con los polirritmos de Meshuggah encontrarán aquí una considerable dosis de metal tocado con precisión quirúrgica, pero no son menos destacables los momentos ambientales como por ejemplo Upwards, una de las canciones más preciosistas y envolventes que recuerdo. Es cerrar los ojos y sentir el suave balanceo de las olas del mar haciéndose poco a poco más notorio hasta alcanzar el clímax. Un buen bálsamo ante la auténtica tormenta de riffs que nos ofrecen temas como Millstone, cuyo pasaje instrumental intermedio es descomunal, digno de unos Meshuggah versioneando a The Dillinger Escape Plan. Otros como Touching the Absolute o Denying Gravity consiguen un buen balance entre ambos extremos.
La producción es simplemente perfecta para este tipo de música. Cristalina y con mucha pegada, enfatizando la técnica de estos tipos y sin saturar. Incluso el bajo es perfectamente audible, algo no tan frecuente en estos estilos. Es verdaderamente curiosa la sensación de relajación y hasta paz interior (sí, como lo oís) que me deja la escucha de este disco. A pesar de la predominancia del componente agresivo y metálico, la calidad melódica es tan grande que acaba dejando una huella mayor.
La producción es simplemente perfecta para este tipo de música. Cristalina y con mucha pegada, enfatizando la técnica de estos tipos y sin saturar. Incluso el bajo es perfectamente audible, algo no tan frecuente en estos estilos. Es verdaderamente curiosa la sensación de relajación y hasta paz interior (sí, como lo oís) que me deja la escucha de este disco. A pesar de la predominancia del componente agresivo y metálico, la calidad melódica es tan grande que acaba dejando una huella mayor.

Aunque no he tenido la oportunidad de asistir a un concierto suyo, las referencias de quienes sí lo han hecho no podrían ser mejores. Recuerdo cuando estuve viendo a los ingleses To-Mera y, charlando con su guitarrista tras el concierto, me comentó que Textures era "la banda más precisa que había visto tocando en directo, sin perder un ápice de intensidad", y no se cansaba de repetirme lo impresionado que quedó con el batería. Yo no podré comprobarlo esta vez, pero espero que quienes tengáis la oportunidad y las ganas no os lo penséis. Promete ser el evento con mejor relación calidad/precio del año.
Ahora que mencionas a To-Mera, que yo recuerde Julie Kiss y el guitarra se conocieron en un concierto de Textures xD.
ResponderEliminarTal y como los pones y sabiendo que los voy a ver en nada es mi obligación escucharlos like a motherfucker. Me pondré con ellos en cuanto pueda ;).
Joder, pues ahora que lo mencionas, me suena eso, aunque no sé si eran Textures o The Dillinger Escape Plan xD Y gracias a ello se formó el grupo, claro.
ResponderEliminarEs que te van a encantar, vamos. Lo sé :D
daleya ya lo anda buscando :P. Cómo me gusta oír hablar bien de un gupo que no conozco, tan sólo por esa sensación de tener los dientes largos xDDD
ResponderEliminarHombre hentropiacs, gracias por pasarte por aquí!
ResponderEliminarA los que vayáis al conci y no os gusten prometo daros mi dirección para que me mandéis cartas bomba o os presentéis personalmente con el fin de apalearme.
Son unos buenos tipos, me encantaría verlos aunque sólo he escuchado unas 3 o 4 canciones en un iPod ajeno ...
ResponderEliminarEn fin, es lo que tiene vivir en Coruña