
Esta misma tarde, tras escuchar Leftoverture de Kansas, me dije a mí mismo: "voy a abrir una entrada de blog sobre este disco". ¿Y por qué? Porque es un disco cojonudo, ni más ni menos. Nunca está de más homenajear con unas pocas palabras esta pequeña maravilla.
Kansas es una banda curiosa, pues camina un poco entre dos aguas, y es frecuente e injustamente despreciada por los seguidores del rock progresivo, al considerarla una fábrica de hits comerciales y AOR. Todo el mundo ha escuchado alguna vez Dust in the Wind o Carry On Wayward Son, sus dos canciones más famosas (y grandes temas, por otra parte); pero son muchos menos quienes conocen su faceta como banda absolutamente puntera en el rock sinfónico y progresivo, así como su indiscutible influencia en dicho ámbito.
¡Pintacas! Hay que joderse... los musicazos que se escondentras ese aspecto de piltrafillas
Leftoverture, su cuarto álbum publicado en 1976, es para muchos su mejor trabajo, y no voy a ser yo quien ponga la nota discordante ante tal aseveración. Es más, se trata, personalmente, de uno de mis discos favoritos de esa década, así como del rock progresivo e incluso del rock en general.
Mi primer contacto con Kansas fue tardío, y ocurrió de forma bastante típica en mí: tirando del hilo de las influencias de un grupo que me gustaba muchísimo por entonces, y me sigue gustando, aunque algo menos: Symphony X. Siempre aprecié sobremanera la faceta más sinfónica suya: cosas como Accolade, Communion and the Oracle, Candlelight Fantasia... temas realmente deliciosos. El caso es que me cantó un pajarito al oído que esas canciones no existirían sin la influencia de Kansas, y raudo y veloz me dispuse a comprobarlo. Qué gran verdad: la construcción de los temas, las melodías, el uso de los instrumentos, incluso la voz; todo, todo podía identificarse inequívocamente con estos primerizos Kansas.
Mi primer contacto con Kansas fue tardío, y ocurrió de forma bastante típica en mí: tirando del hilo de las influencias de un grupo que me gustaba muchísimo por entonces, y me sigue gustando, aunque algo menos: Symphony X. Siempre aprecié sobremanera la faceta más sinfónica suya: cosas como Accolade, Communion and the Oracle, Candlelight Fantasia... temas realmente deliciosos. El caso es que me cantó un pajarito al oído que esas canciones no existirían sin la influencia de Kansas, y raudo y veloz me dispuse a comprobarlo. Qué gran verdad: la construcción de los temas, las melodías, el uso de los instrumentos, incluso la voz; todo, todo podía identificarse inequívocamente con estos primerizos Kansas.
El mago de las cuerdas vocales: Steve WalshEvidemente todos esos factores jugaban a mi favor para disfrutar de esta banda, pero hay que mencionar uno, importantísimo, que merece capítulo aparte: la voz. Una de las cosas que menos me gustan del rock progresivo -por otra parte, uno de mis géneros preferidos de la música en general- es el habitual bajo nivel de los vocalistas, sobre todo en comparación con la habitual solvencia instrumental de este tipo de agrupaciones. Afortunamente, Steve Walsh -también teclista- escapa por completo de esta regla general al ser dueño de una voz excepcional, con cuerpo, buena técnica, un timbre tremendamente agradable, y reforzada por excelentes líneas vocales y unas cuidadas armonías. Todo un gustazo escuchar a este hombre, especialmente en temas como The Wall, una de las estrellas de Leftoverture.
Otro tema a destacar, dentro del muy alto nivel del disco, es Magnum Opus, en este caso mayoritariamente instrumental y, como de su título se puede deducir, el más largo, progresivo y ambicioso. Seguramente sería el que eligiera para convencer a todos aquellos progheads escépticos de que la capacidad compositiva de Kansas va mucho más allá de sus hits melódicos. Hits, no obstante, que también poseen una asombrosa calidad musical, como es el caso del mismo Carry On Wayward Son, encargado de abrir el disco con los inconfundibles coros y esos riffs que siempre me han parecido tan Dream Theater (quienes les rinden merecido tributo en una de las versiones que aparecen en su álbum A Change of Seasons).
Con una música tan brillante y vital como la suya es normal que
pongan esas caras. A mí me ocurre igual cuando los escucho.
Si os apetece escuchar algo que aúna momentos desenfadados y hasta divertidos con una técnica y una musicalidad impecable, Leftoverture es vuestro disco.
Con una música tan brillante y vital como la suya es normal quepongan esas caras. A mí me ocurre igual cuando los escucho.
Merece también la pena mencionar el interesante y variado trabajo de teclados del que se encargan tanto Walsh como el guitarrista Kerry Livgren, sea Hammond o diversos sonidos solistas que se entrelazan frenéticamente con las guitarras y base rítmica, así como el toque preciosista del violín de Robby Steinhardt.
Si os apetece escuchar algo que aúna momentos desenfadados y hasta divertidos con una técnica y una musicalidad impecable, Leftoverture es vuestro disco.





